viernes, 8 de abril de 2011
Si hay felicidad, pasale mi dirección
Un día vino a mi mente algo que me habían dicho alguna vez: "que la felicidad son sólo momentos". Quise intentar entender lo que era para mí en realidad, como alguna vez lo había hecho con el amor, que por cierto nunca terminé de conocer. Traté de reunir todas las cosas que me hacían bien, intentando analizar si eran esas mismas cosas las que podrían volverme una mujer feliz. Pensé en la sonrisa de mis sobrinos, en las cervezas con amigos y en conseguir el trabajo que tanto esperaba. Finalmente creo que decidí que sí, era feliz. Hasta que sentada en el subte me sentí una miserable, y me olvidé de todos esos momentos felices.
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